En medio de toda esta mediatización y subida
al carro de todos los sectores de todos los partidos políticos con lo de la
Juez Mota, si expreso una opinión diferente ciertamente pasaré a ser
considerado como otro “traidor” más. Pues
bien, quien nada debe, nada teme.
¡Cuánto lamento esta suerte de caza de brujas
en la que hemos entrado en los últimos días!
Que no permite siquiera que se exprese una opinión diferente, por más
fundada que sea.
Me preocupa enormemente que se pretenda que la
justicia cobre al grito de la tribuna y pienso que el día que ello ocurra (y
espero que nunca suceda), sí que
podremos decir: ¡LA EMBARRARON FEO!
Quiero a los milicos presos. Voté y trabajé por ello en todas las
oportunidades que se me presentaron. Hasta
me jugué un empleo y la comida de un mes entero por venir de Argentina sin
permiso a votar verde en la década del 80.
Pero no por ello, permito que me gane la pasión haciéndome perder la
objetividad e intento pensar de manera ecuánime.
Me parece triste que se intente desconocer
algo que es absolutamente habitual: el cambio de destino y de área de los
magistrados. Desde siempre ha sido un
secreto a voces, que los juzgados civiles representan en el ámbito judicial un
mayor prestigio que los juzgados penales.
Tanto es así, que hasta muy poquitos años atrás, no existían Ministros de Tribunal que no hubieran tenido
que pasar previamente por un Juzgado Civil.
Esto demuestra que la Dra. Mota no ha sido degradada, sancionada, ni
mucho menos. Es un paso más en su
carrera, que podrá ser buena, regular o mala, pero que sigue su curso como la
de cualquier otro Magistrado del país. Vivo
en Rivera y vaya si hemos sido testigos en este departamento, de traslados de
jueces a otros destinos, dejando a cargo de sus respectivos sucesores, causas
muy importantes. Para ninguno de ellos
se creó tal alboroto. Y si bien es
verdad que la defensa de los derechos humanos y la búsqueda incesante de la
justicia despierta susceptibilidades y mueve lo más profundo del ser humano, no
debemos olvidar que la justicia no debe dejarse mover por esos sentimientos.
Hoy, con todos estos hechos sucedidos en los
últimos días, pienso qué pasaría si la Dra. Mota hubiera tenido a su cargo
casos a la inversa, o sea contra nuestros compañeros? ¿Qué pasaría si la hubiéramos
visto en una de las marchas en el “día de los caídos en defensa de la
democracia” que todos los años organizaban los gorilas. ¿Nos sentiríamos seguros y confiantes en su
ecuanimidad?
En mi más que modesta opinión, que por
supuesto sé que me costará caro, pienso que si la Suprema Corte de Justicia
tuvo un error, fue el de no haberla removido en aquél momento.
Hoy, cuestionar la decisión de la Corte, es
lisa y llanamente cuestionar la probidad y la honorabilidad del o la sucesora
de la Dra. Mota. Y yo al menos, no estoy
dispuesto a hacerlo.
Hoy, cuestionar la decisión de la Corte, es lisa y llanamente cuestionar la probidad y la honorabilidad del o la sucesora de la Dra. Mota. Y yo al menos, no estoy dispuesto a hacerlo."
ResponderEliminarJuan esto es una hipótesis a la que has llegado. Que el traslado de la Jueza Mota fue hecho para favorecer a alguien es la hipótesis a la que han llegado otros ciudadanos. es normal que ello suceda en otros ámbitos donde hay comunicación fluida, de todas las partes, con la población en general. En este caso la comunicación de la S.C.J. es prácticamente inexistente. En cualquier ámbito, cuando se hace algo, siempre se va a molestar a "alguien". Desde el simple cambio de lugar de un sillón en nuestra casa hasta el hecho que nos ocupa. Es un problema de comunicación difícil de resolver. Si bien la SCJ tiene todo el derecho en hacer la que hizo, también el ciudadano que esperaba una resolución de algún caso que tramita ante ese juzgado, tiene todo el derecho en molestarse porque el cambio le va a significar bastante más tiempo en llegara a una definición de su caso. Más aún en un tema tan sensible como los derechos humanos. En términos de comunicación, la explicación que da la SCJ es pobre. Es como si yo le dijera a mi familia cambio el sillón porque cada tanto acostumbro a hacerlo. Quizás todos reconozcan que es así y, también es posible que a alguien de mi familia, le resulte molesto.
En cuanto a su supuesta participación en la marcha, basta con leer los documentos de la propia SCJ en los cuales explica porque se la observó y porque no se recurrió a otro tipo de sanción mas dura. Ella (la Juez) argumentó que se cruzó con la marcha, que no la integró. Podemos deducir, de la conclusión de la SCJ que la participación en la marcha no quedó demostrada, de lo contrario la sanción debía ser otra.
La otra parte, la de los militares, salió a festejar la decisión de la SCJ, cosa que irritó aun más a los demandantes, lo señalo como un elemento más a favor del argumento: cada vez que se modifica algo con el que está relacionado una buena parte de la sociedad, va a favorecer a unos y perjudicar a otros, más allá de que quien indique la modificación tenga toda la autoridad para hacerlo.