Hoy
quiero compartir con ustedes algunos datos que considero puede ser interesante
conocer en detalle. Me refiero al no
siempre bien divulgado FDI o Fondo de Desarrollo del Interior, como es su
nombre por extenso. El FDI fue creado con
la Reforma Constitucional del año 1996, en sus artículos 297 y 298. Tiene por objetivo promover el desarrollo local y regional e impulsar la descentralización de actividades en los departamentos del interior de Uruguay. Pero si queremos decirlo de otra forma, algo más traído a tierra, podemos decir que ese fondo se destina a financiar proyectos que involucren alguna de las múltiples dimensiones del desarrollo territorial y la descentralización. Pueden estar enfocados en temas de infraestructura, producción, cohesión social y/o fortalecimiento institucional.
El
FDI es administrado por la Comisión Sectorial de Descentralización, que fuera prevista
en la misma reforma y a la que se diera forma mediante la ley 17.243. Esta comisión está compuesta por delegados de
los Ministerios competentes a juicio del Poder Ejecutivo e igual número de
delegados del Congreso de Intendentes. Si usted se pregunta cómo se financia
esta utilísima herramienta que tanto beneficia a todos los departamentos del
interior, y que ha hecho con que en todos los departamentos haya habido una
verdadera explosión en materia de obras desde que se comenzara a administrar
adecuadamente, allá por el año 2005, le cuento que se compone por un porcentaje
de los tributos nacionales recaudados en los departamentos del interior del
país. El 66% de esa recaudación es ejecutada directamente por los ministerios
competentes, mientras que el restante 33% se distribuye entre los 18
departamentos del interior, según un porcentaje calculado de acuerdo a la
población y su nivel de desarrollo. Y es
aquí precisamente donde creo que hay que aclarar cosas que las
intencionalidades político-electorales de uno y otro lado han confundido
deliberadamente la opinión pública; de uno y otro lado, reitero. Hemos escuchado decir, de parte de compañeros, que las obras que se hacen aquí en nuestro departamento son hechas con "plata que viene del gobierno nacional", mientras que cuando escuchamos a los voceros del Gobierno Departamental, o mejor dicho, del ejecutivo departamental, dicen una y otra vez que las obras que aquí se hacen, se hacen con recursos que se recaudan aquí en Rivera y que vuelven a nuestro departamento. A fuer de ser sincero debemos decir que ni unos ni otros dicen las cosas como en realidad son. Ni muy muy, ni tan tan.
Ni el gobierno nacional le regala nada a Rivera del FDI, ni Rivera construye nada con recursos provenientes del FDI porque aquí se haya recaudado mucho. Es más, si Rivera es uno de los departamentos que más recursos recibe para invertir en infraestructura, es precisamente porque infelizmente continuamos siendo uno de los departamentos con menor índice de desarrollo humano del país; con niveles de pobreza, de desarrollo, de desempleo, etc, si no el peor, de los peores del país. Un mérito poco deseado por nuestra ciudadanía, por cierto, pero que merced a eso, a pesar de lo poco que se recauda por concepto de tributos nacionales en nuestro departamento, nos permite, por ejemplo, recibir del FDI, 171:350.000 pesos para la remodelación de la avenida Presidente Giró; 26:500.000 pesos para la obra de Presidente Viera en proximidades del Hospital de nuestra ciudad; 62:300.000 para la ampliación del barrio 33 Orientales; 9:430.000 para la reconstrucción de seis cuadras de Pueblo Nuevo y 94:000.000 para la adquisición de nueva maquinaria. Y por supuesto no será lo único para Rivera. Están a estudio de la Comisión Sectorial de Descentralización, otros tres proyectos que beneficiaran a la ciudadanía de Rivera. Son ellos: fortalecimiento de la cadena de producción de la sandía en producciones familiares, mejoramiento y conservación de áreas verdes de la ciudad y departamento de Rivera y Polo de Desarrollo Agropecuario. Como se podrá ver, aunque por lo general no se mencione, en Rivera se construye mucho gracias a esta herramienta importantísima, aunque para ello debamos sorber el trago amargo de ostentar la nada deseable condición de ser uno de los departamentos más pobres del país.
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